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Kurt Cobain vs Frank SinatraUn diálogo ficticio entre el ex líder de Nirvana, y el intérprete de "New York" se desata en "No te preocupes ojos azules"; además de una confesión es un debate sobre el "suicidio" y la sociedad estadounidense, salpimentado con mucho humor. Agencias/EL UNIVERSAL online
Qué pasaría si el azar pusiera de frente a Kurt Cobain y a Frank Sinatra? ¿de qué hablarían?,
¿qué se reprocharían uno al otro?, ¿hablarían?
Un interesante montaje, bajo la dirección de Sergio Zurita.Una interesante propuesta dramatúrgica y escénica adentrará al espectador en un diálogo ficticio entre Sinatra y Cobain, dos monstruos de la música estadounidense, cada uno en la época que le perteneció. Este diálogo va más allá del mero encuentro entre ambos personajes, ya que en el fondo de la trama el espectador es obligado, al menos invitado, a reflexionar sobre qué lleva a un ser humano a optar por el suicidio (Cobain) y si los argumentos pueden o no ser válidos desde el punto de vista de la sociedad. La obra inicia cuando Cobain está a punto de suicidarse con una escopeta, el martes 5 de abril de 1994, en su mansión a las afueras de Seattle, cuando aparece Sinatra cantando el tema "Lo mejor está por venir". Frank Sinatra ha muerto varios años después de este encuentro imaginario, pero Dios lo ha encomendado para realizar una misión, que en realidad es un caso perdido: evitar que el ex líder de Nirvana se suicide. Juntos, Frank y Cobain, descubren que sus vidas tuvieron puntos de coincidencia: padres desobligados, madres posesivas, gran necesidad de salir de los pequeños pueblos donde nacieron y sus grandes amores, dos mujeres a las que nunca pudieron dominar. Los personajes son interpretados por Juan Carlos Colombo (Sinatra) y Roberto Soto (Cobain), inmersos en una escenografía que, por un lado, pone al rockero a la orilla del escenario, con la intención de que quede al "filo de la navaja", como si su mundo se hubiera cerrado y se encontrará al borde del abismo. Por otra parte, el ídolo de las generaciones ya maduras aparece con una pared de fondo, sobre una pasarela e iluminado por un seguidor, para resaltar su personalidad y modo de ver la vida. Para el autor-director no es importante que el público conozca el desenlace, ya que es obvio el suicidio de Cobain. Lo relevante es cómo se presenta teatralmente el supuesto encuentro y el diálogo entre ellos. Un momento de reflexión y al mismo tiempo de diversión es lo que Zurita quiere imprimir en el público, acerca de un tema tan escabroso como delicado. |